¿Usas estas esponjas? Deséchalas ya mismo

Suelen romperse, abrirse y desgranarse con facilidad. Este deterioro es peligroso para tu salud: las ranuras pueden acumular restos de alimentos.

Aunque quizás sea perceptible a simple vista, las esponjas clásicas pueden acumular microorganismos y, en vez de limpiar, contaminar las superficies que toquen.

Como suelen tener un uso frecuente, con el tiempo se transforman en una fuente de contaminación y pueden poner en peligro la salud de los integrantes del hogar.

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Cuando se agrietan o perforan, hay que cambiarlas de inmediato, ya que pueden contener suciedad en los orificios y favorecer el crecimiento de microorganismos.

Las más populares en los hogares son:

  • Las amarillas y verdes, que sí o sí deben recambiarse cada 15 días porque tienen una vida útil acotada: el filo de los cuchillos suele romperlas y pueden desgranarse en función al uso que se les dé.
  • Las metálicas, que deben evitarse porque desprenden fragmentos que pueden quedar enganchados en ollas, bandejas y sartenes y provocar una contaminación física peligrosa.
  • Las revestidas en malla, que son una buena opción porque la propia red a la que estás cocidas evita que los restos de esponja se desprendan.
  • Las de fibra, que son la opción más recomendadas porque no se desarman y son las autorizadas para uso en la industria gastronómica.

Importante: si percibes olor o cambios de color en tu esponja, cámbialas de inmediato.

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